Iroso meyi. Los olodus o apóstoles de Orunmila

tablero santeria.fr En diferentes artículos encontrareis las parábolas sobre los trabajos de los dieciséis apóstoles u olodus de Orunmila, tanto en el cielo como al bajar a la tierra. Publicaremos los artículos, siguiendo el orden de los odus de Ifa, empezando por Eyiogbe y acabando por Ofun. Siguiendo ese orden continuamos con los trabajos de Iroso. Dada la extensión de los trabajos de los olodus, algunos los publicaremos en varios artículos.

IROSO MEYI

Es muy poco lo que se conoce de los trabajos celestiales de Iroso meyi. A él se le asocia con un trabajo grande y otro menor en el cielo. El hizo adivinación para todas las divinidades antes de que estas abandonaran el cielo y vinieran a la tierra.

En el cielo el se llamaba Akpejo uku, esto es, el hombre que puede alterar el curso de la muerte. El aconsejó a las 200 divinidades antes de que abandonaran el cielo que al llegar a la tierra debían restringirse en cuanto a la implantación de reglas y regulaciones  inflexibles ya que las leyes rígidas provocan incumplimientos.  Les  dijo que buscaran el apoyo de Eshu ofreciéndole un macho cabrio. Las divinidades rechazaron esto porque tradicionalmente habían despreciado a la divinidad traviesa. Orunmila fue el único que dio un macho cabrio a Eshu. Después de esto, todas las divinidades partieron hacia la tierra.

Tan pronto como se establecieron en la tierra, el primer decreto que promulgaron fue que en cuanto a cualquiera de ellos le salieran cabellos grises, esa divinidad debía regresar al cielo. De acuerdo con el decreto, cualquiera que tuviera cabellos grises moría en ese momento. Le llegó el turno a Orunmila de tener cabellos grises. Tan pronto como el pelo gris se hizo visible en su cabeza las otras divinidades le recordaron que le había llegado el momento de morir. El estuvo de acuerdo con ellos en que ciertamente era hora de que regresara a su casa en el cielo.

Entonces, el llamó a su Ifa quien le aconsejó que hiciera sacrificio con un macho cabrio a Eshu, también debía machacar ñame de agua con cenizas, echar el polvo en una bolsa hecha de palma de rafia y amarrarlo todo a la entrada principal de su casa. Después de esto, debía servir a su Ifa con un cerdo y darles de comer a las restantes divinidades con éste. El hizo todos los sacrificios preparados tal y como se le aconsejó.

Llegó entonces el día de la comida que se suponía que era la fiesta de despedida antes de que el partiera hacia el cielo. Tradicionalmente estaba prohibido entrar en casa de cualquiera de las divinidades con un gorro en la cabeza. A medida que las divinidades iban llegando a la casa de Orunmila estas se tenían que quitar el gorro en la entrada. Allí Eshu frotaba el pelo del visitante con el polvo que se hallaba dentro de la bolsa que allí se encontraba y este se tornaba gris al instante. Después de cruzar la entrada, el visitante se colocaba nuevamente el gorro en la cabeza. Este ritual se llevó a cabo con cada una de las divinidades, aunque ellas lo desconocían.

Al terminar la fiesta, todas las divinidades le preguntaron a Orunmila que cuando se iba a morir. El respondió que ya había completado sus preparativos para morir esa misma noche ya que se sentía muy complacido de participar en la muerte masiva que iba a tener lugar. Las divinidades se preguntaron qué quería decir con muerte masiva ya que no había ninguna otra divinidad marcada para morir. Entonces Orunmila explicó que él no era el único que tenia cabellos grises y concluyó que todos tenían que morir de manera simultánea. Les dijo que se retiraran los gorros y todos descubrieron asombrados que la totalidad de los presentes en el recinto tenia los cabellos completamente grises.

A la luz de la perplejidad que siguió a esto, enseguida aprobaron unánimemente la resolución de que a partir de ese momento, solo deberían morir aquellos que eran lo suficientemente viejos como para hacerlo. La resolución enfatizaba que la aparición de  cabellos grises en la cabeza debía dejar de constituir la vara para medir el momento de la muerte.

Fue así como Orunmila cambio el insano decreto de las divinidades ya que si esa ley hubiera persistido nadie viviría más de 40 o 50 años en la tierra.

El hizo adivinación para el cocodrilo.

Cuando estaba en el cielo, el cocodrilo frecuentemente era un ser malvado. Solo tenia la  boca para comer, hablar y defenderse. Al prepararse para venir al mundo, fue a Orunmila en busca de adivinación con el fin de conocer qué tenia que hacer para vivir felizmente  en la tierra. Se le aconsejó que hiciera sacrificio con un serrucho de hierro y un macho cabrio a Eshu. Después que el sacrificio fue hecho, se le dio una segunda boca que era su cola hecha del serrucho de hierro ofrecido. Con la segunda boca debía defenderse y luchar por su comida. No obstante, se le alerto de que no fuera desagradecido con su adivinación.

Es por eso que después de llegar a la tierra el  cocodrilo, siendo un anfibio, utiliza su cola  para  golpear  y debilitar a su victima y entonces utiliza su verdadera boca para arrastrarla hasta el agua. El cocodrilo puede tragarse cualquier cosa menos las semillas de  Orunmila  (ikines). El día que se trague a ikin, seguramente morirá.

El hizo adivinación para la hembra del pescado y la rata de modo que se multiplicaran

El hizo adivinación para la rata y para la hembra del pescado con diferentes encantamientos. Ellas deseaban saber que tenían que hacer para multiplicarse mientras estuvieran en la tierra. El les dijo que hicieran sacrificio con gallina, un paquete de ñame, un güiro de agua, un melón fermentado y todos los condimentos que se utilizan para preparar una sopa.

El utilizó los materiales para servir su Ifa suplicándole que las bendijera a ellas con hijos. También preparó vegetales para que la hembra del pescado y la rata hicieran sopa y la consumieran juntos. Con parte del ave sacrificada, especialmente la molleja, la sopa  debía ser ingerida por ellas al igual que por sus esposos; poco después ambas quedaron embarazadas y parieron a los tres meses y pronto se multiplicaron a grandes pasos.

Si este oddun le sale a una mujer que este ansiosa por tener un hijo, se le recolectaran  las hojas adecuadas para preparar una sopa con la molleja de la gallina que se utilice para hacer el sacrificio a Ifa y seguramente quedara embarazada.

Iroso meyi viene al mundo

Los sacerdotes de Ifa hicieron adivinación para él antes de que abandonara el cielo. Se le aconsejó que hiciera sacrificio con un gallo y una tortuga a la divinidad del infortunio  (Elenini o Yeye Muwo)  y un macho cabrio a Eshu. También se le dijo que le diera una guinea a su ángel guardián. El rechazó hacer los sacrificios. Posteriormente vino al mundo donde practicó el arte de Ifa. Cuando creció era tan pobre que no podía casarse y mucho menos tener un hijo. Los trabajos que pasaba eran tan severos que por frustración decidió tirar sus semillas de Ifa. Entonces tuvo un sueño en el que se le apareció su ángel guardián quien le dijo que el era el responsable de sus propios problemas por haber rechazado  caprichosamente hacer el sacrificio prescrito. Al despertarse, por la mañana, decidió llamar a su Ifa y entonces se dio cuenta de que había sido su ángel guardián el que se le había aparecido durante la noche.

Rápidamente hizo los preparativos para llevar a cabo el sacrificio a su Ifa y le dio un macho cabrio a  Eshu. Su Ifa le aconsejó que regresara al cielo y se presentara ante dios de quien no había obtenido permiso en primer lugar. Para su viaje al cielo se le dijo que  fuera con un gallo, una tortuga, un paquete de ñames, un güiro de agua, un güiro de aceite, pimienta, quimbombó y tabaco en polvo. El obtuvo todas esas cosas y las empaquetó en su bolso de adivinación.

Después de viajar mucho tiempo, llegó a la frontera entre el cielo y la tierra y tuvo que cruzar siete colinas antes de poder llegar a su destino. A su llegada, fue directamente al palacio divino donde se encontró con el cuidador de la habitación divina -la divinidad del infortunio o Yeye Muwo, la madre de los obstáculos-. Se arrodillo en la habitación divina y proclamó que había venido con toda humildad a renovar sus deseos terrenales. Yeye Muwo dijo que era demasiado temprano en la mañana para pedir deseos pues no había comida en la casa. De su bolso de adivinación el extrajo leña, aceite, agua, pimienta, sal, quimbombó, tabaco en polvo y finalmente el gallo, todo lo cual la madre de los obstáculos demandó en su momento como parte de sus tácticas de dilación habituales, pero Iroso meyi estaba preparado.

Después de esto, Yeye Muwo lo autorizo a que pidiera sus deseos. Como estaba prohibido arrodillarse en el suelo desnudo, el lo hizo sobre la tortuga que había traído desde la tierra. Después de pedir todos sus deseos, dios lo bendijo con su masa divina. Al escuchar Yeye Muwo el sonido de la masa, rápidamente termino de cocinar pero antes de que pudiera salir, Eshu le hizo señas a Iroso meyi para que partiera de inmediato hacia la tierra.

Cuando la madre de los obstáculos finalmente emergió de la cocina, le preguntó a dios por el hombre que había estado pidiendo deseos y el padre todopoderoso respondió que ya se había ido. Ella le pregunto por qué el no le había pedido al hombre que solicitara deseos malos y buenos y dios replicó que el no tenia la costumbre de intervenir cuando sus hijos estaban pidiendo sus deseos.

A pesar de todos los regalos que Iroso meyi le hiciera a Yeye Muwo, ella partió rápidamente en su búsqueda. Mientras lo perseguía iba cantando y el respondió con un refrán del mismo canto diciendo que ya había hecho sacrificio y pedido sus deseos, no habiendo quedado nada. Mientras cantaba, corría atemorizado. Al ver Yeye Muwo que no podía alcanzarlo, se quedo quieta, estiró el pulgar y le laceró la espalda con el mismo. Esa es la línea hendida que corre a lo largo de la columna vertebral hasta este día y que esta presente para recordarnos constantemente que la única forma en que podemos escapar del largo brazo del infortunio es haciendo sacrificio.

Con esa marca, Yeye Muwo proclamo ante Iroso meyi e inmediatamente ante el resto de la humanidad que nunca recordaría sus deseos celestiales al llegar a la tierra debido a que los ojos no pueden ver la parte de atrás del cuerpo y que antes de ver sus deseos hechos realidad tendría que andar a tientas por largo tiempo y pasar muchos trabajos durante el proceso.

El dolor de la herida hizo que Iroso meyi perdiera el conocimiento y cayó en un trance de oscuridad total.  Al despertar se halló en su cama en la tierra. Había olvidado todo lo que había sucedido antes. Después de esto, se dedicó a su negocio y a la larga, prosperó.

El estado de oscuridad simboliza la longitud del tiempo que Ifa se mantiene en el aceite de palma antes de que se le traiga a la vida. También simboliza el periodo de gestación que vivimos en el útero, durante el cual perdemos todos los recuerdos de lo que planificamos hacer en la tierra.

2009 - 2016 © SANTERIA.FR
FrenchSpainEnglish