Oraciones al Justo Juez para evitar un daño físico

Justo Juez La oración milagrosa al Justo Juez es una poderosa protección para evitar que nos hagan un daño físico, durante una agresión o un robo, por ejemplo. Se puede rezar en un momento concreto de apuro pero es aconsejable escribirla en un papel blanco con un lápiz y doblar en papel de cuatro. Se pone el papel debajo de un vaso de agua que se cambiara todos los martes.

 Oración 1:

¡Oh divino y Justo Juez! a quien adoro rendido, hoy postrado aquí a tus pies el perdón, Señor, te pido. Justo Juez esclarecido, protector universal, a ti te pido rendido, me libres de todo mal. En peligroso lugar, quita el mal pensamiento a todos los que de intento me quieran asesinar, que me valga esta oración Cristo mío, crucificado, y la llaga de tu costado será mi dulce habitación. Tan sólo con implorar tu santo nombre glorioso haz que salga victorioso del que me quiera robar. ¡Oh santísima Cruz, de la gran ciudad de Sión! Te ofrezco esta oración diciéndote: Amén Jesús.

 

Oración 2:

¡Oh Divino y Justo Juez!, hacedor de cielo y tierra, protector universal donde todo el bien se encierra. Rey de Reyes sin igual, Juez de suprema virtud que a las almas dais salud, con tu poder paternal ¡Oh Señor redentor mío!, Salvador del universo, por vuestro infinito amor, defiéndeme del adverso. Vos me guiaréis, sois mi luz, mi protector y mi gloria, por vuestro infinito amor, defiéndeme en toda hora.

¡Oh Señor omnipotente!, clementísimo Jesús, mándame una buena muerte por la que tu padeciste y tormentos que sufriste clavado en la Santa Cruz, prepárame un Santo Padre, igual al que convirtió a tus amados apóstoles Santo Tomás y San Pablo, líbranos como libraste a Santa María Magdalena y a otras Vírgenes varias, haz que mi vida sea buena sin ser de obras temerarias, líbrame de cuestas y de caminos peligrosos, de las muy crueles prisiones y de los ríos caudalosos, de todos mis enemigos, perturbación de demonios, de ladrones, malas lenguas y de falsos testimonios, líbrame ¡Oh Supremo Ser!, de caer en pecado mortal, pues éste es el mayor mal que en el mundo puede haber.

Haz que en mí, mis enemigos no tengan ningún poder, sean visibles ó invisibles, nunca me puedan vencer. No me hayan de ver sus ojos ni de alcanzarme sus pies, no me toquen con sus manos y como eres mi Juez, haz que no me digan blasfemias y si quisieran herirme, se hagan pedazos las lanzas, que se les rompan los sables, que se doblen los cuchillos, armas de fuego no disparen.

A vos Señor os suplico que nadie pueda dañarme y que ningún enemigo tenga poder sobre mí, solamente tú mi Señor, porque tú eres mi Juez, mi Padre, mi Redentor.

Tenedme vos escondido en esa llaga sagrada de tu Divino Costado y en aquel velo Sagrado del Santísimo Sacramento, os suplico, Padre amado, que sea mi cuerpo cubierto, que no sea herido ni muerto, ni preso, ni cautivo, ni puesto en las manos de ningun enemigo,  sean mis enemigos vencidos.

El Padre me libre, el hijo me guarde, el Espíritu Santo me acompañe y por mi hable. Amén Jesús.

  • Buenas tardes Abraham y perdone por la tardanza en responderle. “Doblar el papel en cuatro” significa, después de escribir la oración en una hoja de papel, doblar el papel por la mitad y después volverlo a doblar otra vez por la mitad, es decir, dos dobleces que hacen que el papel tenga cuatro pliegues.
    Esta oración está más indicada para escapar a una agresión física pero también puede usted realizarla para protección en el trabajo, lo que importa es la fe con la que se realizan las oraciones. Ashé.

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